Inicio / Cirugía sin sangre y conservación de la sangre

Trabajador retomando su actividad con seguridad

Patient Blood Management · Decisiones individualizadas

Reducir el sangrado empieza antes de entrar en quirófano

La conservación de la sangre combina preparación preoperatoria, técnicas para limitar la pérdida durante la intervención y un plan de recuperación. Si deseas evitar o limitar transfusiones, cada decisión debe quedar clara y documentada.

Detectamos y tratamos la anemia cuando es posibleAcordamos por escrito qué opciones aceptasEl plan se adapta al procedimiento y a tu situación clínica

Empezar por tu situación

La técnica importa cuando responde a una necesidad concreta

Revisamos qué te limita, qué quieres recuperar, qué tratamientos has probado y si existe una señal que aconseje actuar con rapidez. La información técnica se traduce en decisiones comprensibles.

01

Preparar la reserva de sangre

El hemograma, el hierro y otras causas de anemia se revisan con tiempo cuando la cirugía es programada. Corregir déficits puede reducir el riesgo perioperatorio.

02

Reducir pérdidas evitables

La planificación quirúrgica, la hemostasia cuidadosa, la anestesia y determinados fármacos o dispositivos pueden ayudar, según la intervención y las contraindicaciones.

03

Tolerar la anemia con prudencia

Se limita la extracción innecesaria de sangre, se vigilan los síntomas y se aplican umbrales transfusionales restrictivos cuando son clínicamente adecuados y el paciente acepta transfusión.

04

Respetar decisiones personales

No se presupone qué productos o procedimientos acepta una persona por su religión. Las preferencias se revisan de forma privada, específica y sin presión.

Opciones y límites

Qué puede aportar cada recurso

Las ventajas publicadas suelen ser promedios de grupos de pacientes. En una persona concreta dependen del diagnóstico, la anatomía, el procedimiento y la experiencia del equipo.

Optimización antes de la cirugía

Puede incluir estudiar y tratar anemia o déficit de hierro, revisar medicación que favorezca el sangrado, valorar nutrición y coordinar el procedimiento. Algunas medidas necesitan semanas; conviene consultarlo pronto.

Técnicas quirúrgicas y anestésicas

La precisión del abordaje, el control de los puntos de sangrado, la posición, la temperatura y la coagulación forman parte del plan. Las medidas concretas dependen de la operación y de la situación del paciente.

Ácido tranexámico y otros fármacos

El ácido tranexámico reduce el sangrado en varias cirugías y puede considerarse en cirugía de columna, pero no es adecuado para todas las personas. La indicación y la dosis corresponden al equipo tratante.

Recuperación de sangre y circuitos

En algunas operaciones puede plantearse recuperar y reinfundir la propia sangre o mantener circuitos continuos. Su utilidad clínica y su aceptación personal deben revisarse antes de la intervención.

Transfusión restrictiva cuando se acepta

Las guías actuales favorecen evitar transfusiones innecesarias en pacientes estables, considerando síntomas, contexto y alternativas. Un umbral no sustituye la valoración individual ni obliga a transfundir.

Plan de emergencia

Reducir o rechazar componentes sanguíneos puede aumentar el riesgo si aparece una hemorragia grave. El equipo debe explicar qué haría en ese escenario y dejar constancia de tus decisiones.

Decisión compartida

Comparamos alternativas antes de elegir el abordaje

Qué aceptas y qué rechazas

Se revisan por separado sangre total, hematíes, plasma, plaquetas, fracciones, recuperación celular y otros procedimientos. Las decisiones pueden variar entre personas y deben quedar documentadas.

Qué riesgo añade la decisión

El riesgo depende de la cirugía, la hemoglobina inicial, enfermedades asociadas y posibilidad de sangrado. Evitar transfusión no puede prometerse en todos los procedimientos.

Qué alternativas son pertinentes

Se comparan tratamiento no quirúrgico, aplazamiento para corregir anemia, cambios de técnica o centro, y estrategias de conservación. Solo se incluyen opciones reales para el caso.

Cómo preservar la autonomía

La conversación se realiza de forma comprensible y voluntaria. La Ley 41/2002 reconoce el derecho a decidir tras recibir información adecuada y a rechazar un tratamiento, dejando constancia cuando corresponda.

Información prudente: ninguna técnica garantiza un resultado, evita todas las complicaciones o sirve para todos los diagnósticos. Si la evidencia es incierta o el beneficio depende de una selección muy concreta, lo explicamos.

Después del tratamiento

Recuperar actividad es un proceso, no una fecha universal

El plan se ajusta a la intervención, la evolución neurológica, el estado general y las exigencias de tu vida cotidiana.

01 — Primeros días

Control de síntomas, movilidad segura, cuidado de la herida y detección de señales de alarma.

02 — Progresión

Aumento gradual de actividad y objetivos personalizados, evitando que el calendario sustituya la valoración clínica.

03 — Reincorporación

Trabajo, conducción, deporte y cuidados familiares se planifican según tareas reales, no solo según el nombre de la operación.

¿Se puede garantizar una cirugía sin transfusión?

No. Se puede planificar para reducir el sangrado y la exposición a sangre, pero el riesgo nunca es cero. La posibilidad real depende del procedimiento y del estado de salud.

¿Qué significa Patient Blood Management?

Es un enfoque organizado para optimizar la producción de sangre propia, reducir pérdidas y mejorar la tolerancia a la anemia. Se aplica a todos los pacientes, no solo a quienes rechazan transfusiones.

¿Debo tomar hierro antes de operarme?

Solo si existe una indicación. La anemia tiene varias causas y el hierro no resuelve todas. Antes se necesitan una historia clínica y análisis adecuados.

¿Todas las personas Testigos de Jehová aceptan o rechazan lo mismo?

No. Las decisiones sobre fracciones sanguíneas y técnicas como la recuperación celular pueden ser individuales. El equipo no debe asumirlas: debe preguntarlas y documentarlas una a una.

¿Qué ocurre si cambio de opinión?

Puedes revisar tus decisiones mientras conserves capacidad para decidir. Conviene comunicar el cambio cuanto antes para actualizar el consentimiento y el plan clínico.

¿Qué documentación debo aportar?

Informes, analíticas recientes, lista de medicación, documento de instrucciones previas si existe y una lista clara de productos o procedimientos que aceptas o rechazas.

Siguiente paso

Entender tu caso antes de elegir una técnica

Cuéntanos qué te ocurre, qué has probado y qué necesitas volver a hacer. Revisaremos contigo las opciones y los siguientes pasos.