TRAUMATISMOS VERTEBRALES

¿Qué es una fractura  vertebral?

Fractura-luxación C5-C6 con lesión de la médula espinal cervical
Es la fractura de una o más vértebras con la pérdida de la estabilidad de la columna vertebral. El desplazamiento de los fragmentos de hueso y el posible hematoma consiguiente puede determinar una compresión de la médula espinal y/o de las raíces nerviosas. Ello determina pérdida de sensibilidad y de la fuerza en las piernas y/o en los brazos. En ocasiones la causa de la fractura se debe a la un accidente (tráfico, deportivos, caídas de alturas,…) y en otros a la existencia de tumores que destruyen y debilitan el tejido óseo de la columna vertebral.
Fractura-luxación C5-C6 con lesión de la médula espinal cervical

¿Cómo se detecta la fractura vertebral?

El diagnóstico se realiza mediante la clínica y el examen neurológico y se confirma con pruebas de neuroimagen (Rx de columna, TAC, Resonancia Magnética) y a veces neurofisiológicas.

Imágen de RM de fractura-luxación de C5-C6 con lesión medular
Fractura-aplastamiento del raquis torácico con lesión medular
Imágen de RM de fractura-luxación de C5-C6 con lesión medular
Fractura-aplastamiento del raquis torácico con lesión medular

¿Cuándo está indicada la intervención?

Fractura vertebral con compresión de la médula espinal
La intervención está indicada para descomprimir la médula espinal y las raíces nerviosas, para permitir que se recuperen las funciones nerviosas perdidas (pérdida de sensibilidad, de movimiento, de control de la orina y de las heces, …). Lo ideal es practicar la intervención lo más pronto posible, pues ello permite las máximas posibilidades de recuperación. Una vez descomprimido el tejido nervioso, se requiere practicar una estabilización de la columna vertebral con injertos óseos (o de otro material osteogénico) suplementado por unos tornillos y barras que sujetarán la columna vertebral mientras los injertos óseos prenden. Es importante comprender que lo vital es que consolide el hueso, pues los implantes metálicos acabarán por fracasar con el paso de los años si no hay una buena fusión ósea. En ese sentido hay que abstenerse de fumar, procurar evitar el sobrepeso e intentar reducir la ingesta de anti-inflamatorios no esteroideos. En la mayor parte de los casos la intención de la cirugía es curativa. No obstante, en ocasiones sólo se pretende estabilizar los síntomas y paliar en lo posible el dolor. Los pacientes intervenidos en una ocasión, puedan requerir en el futuro nuevas intervenciones dirigidas al mismo o a otros niveles de la columna vertebral.
Fractura vertebral con compresión de la médula espinal

¿En qué consiste la operación?

Consiste en la extracción los fragmentos de hueso que comprimen la médula espinal o sus raíces con liberación de las estructuras nerviosas comprimidas. Se aborda por vía posterior mediante una incisión bastante extensa, pues ha de incluir la zona de la fractura y, al menos, dos o tres vértebras por arriba y por debajo de la misma (para disponer de buenos puntos de anclaje donde colocar los tornillos a nivel de vértebras sanas). Otras veces el abordaje se realiza a nivel anterior por el tórax o por el abdomen, en función de dónde se encuentre la fractura.

Imagen de Rx de fractura C4 y C5
Imagen de Rx de artrodesis 360º para fractura de C4 y C5
Imagen intraoperatoria de artrodesis cervical posterior en fractura de C4 y C5
Imagen de Rx de fractura C4 y C5
Imagen de Rx de artrodesis 360º para fractura de C4 y C5
Imagen intraoperatoria de artrodesis cervical posterior en fractura de C4 y C5

En algunos casos seleccionados se puede tratar la fractura del soma vertebral mediante una vertebroplastia, con o sin la implantación adicional de un sistema de artrodesis con tornillos y barras.

¿Cómo es el postoperatorio habitual?

Tras la intervención, el paciente puede permanecer un rato en el área de recuperación post-anestésica (Despertar) y posteriormente vuelve a su habitación. Otras veces el paciente va a la UCI, cuando el estado general del mismo es peor o el traumatismo es más grave. Suele permanecer entre 10-20 días hospitalizado y recibe cuidados diarios en lo referente a la herida quirúrgica, medicación, cambios posturales, control de constantes e inicio de rehabilitación. Habitualmente, el dolor en la zona de la fractura disminuye o desaparece tras la intervención, quedando las molestias propias de la herida en la espalda. La recuperación de la funciones perdidas (sensibilidad, movimiento, control de la orina y/o de las heces, …) puede tardar mucho tiempo en presentarse y en ocasiones no se vuelve a recuperar o solo parcialmente.

¿Cuáles son los riesgos, complicaciones y secuelas posibles?

Los riesgos de la intervención son los propios de cualquier intervención quirúrgica (reacción a los fármacos anestésicos, infección, hemorragia). Las enfermedades previas del paciente condicionan el postoperatorio y la evolución subsiguiente.

 

Pueden aparecer complicaciones intra o postoperatorias que agraven todavía más la situación neurológica del paciente, con aumento de su parálisis o de su pérdida de movilidad.. Los déficits neurológicos (parálisis, …) pueden requerir rehabilitación durante meses o incluso años. En los casos de tetraplegia es posible la práctica de transferencias nerviosas que van a permitir al recuperación de algunas funciones de los miembros superiores con mejora de la situación funcional del paciente.

¿Cómo solucionar mi caso?